EDITOR’S NOTE: This original post was created exclusively for Western Views in Spanish.
Imagínate que estamos en un bus, y todas las personas en el bus están o durmiendo, hablando por el teléfono celular, trabajando en la laptop, o escuchando música en el IPod. Imagínate también que el bus va a 140 millas por hora, que el chofer está durmiendo, y que en 5 minutos si no tomamos control del bus y cogemos la curva, nos vamos a caer, todos, por un risco.
Imagínate que la persona sentada al lado tuyo te pone al tanto de esta situación, y que luego de quitarte los audífonos, puedes ver, con tus propios ojos, que efectivamente el bus se esta moviendo erráticamente y rapidísimo; el chofer esta roncando como un lirón en el volante; y que vamos directo hacia una curva y un barranco que están 300…200…100 metros adelante.
Ahora, imagínate que luego de ponerte al tanto de esta situación, tu reacción consiste en nada menos que, ecuánimemente, sentarte, volverte a poner los audífonos, seleccionar tu canción preferida para combatir el estrés, y empezar a escribir un mensaje de texto para confirmar la hora y fecha de la reservación en el restaurante italiano para la semana entrante.
Esta estampa, mi querido lector, es básicamente (aunque con un poco de hipérbole) lo que actualmente estamos haciendo con el problema del cambio climático:
El bus es la sociedad contemporánea en donde todos estamos montados, moviéndonos a base de la quema desenfrenada de combustibles fósiles y la emisión de gases de invernadero.
La persona sentada al lado tuyo es la comunidad científica y los analistas de política pública ambiental poniéndonos al tanto de la irrefutable actual situación.
El chofer dormido es obviamente nuestro “líder” comunitario, municipal, estatal, y federal, que con temerario desprecio hacia la verdad del cambio climático y hacia las consecuencias de no hacer nada al respecto, pone a nuestra seguridad en peligro.
Finalmente, la velocidad y la trayectoria del bus es la inevitable opción que tendremos que tomar, muy pronto, como sociedad.
¿Nos despertaremos a tiempo, y tomaremos las acciones necesarias, para coger la curva? ¿O nos quedaremos sentados en el bus, sabiendo lo que sabemos a ciencia cierta, esperando que el inequívoco y tremendo impacto de nuestras acciones en el clima y en nuestras vidas no ocurra por el arte de la magia de no preocuparnos al respecto?
